Madrid, 7 de setiembre de 2026.-
¿Es necesario sedar a las personas con demencia o enfermedades neurológicas para realizarles tratamientos dentales?
¿Existe riesgo?
¿Puede aportarles un beneficio real?
¿Es una práctica habitual?
¿Debe realizarse necesariamente en un hospital?
Estas preguntas preocupan a muchas familias que cuidan de personas dependientes con demencia avanzada, discapacidad intelectual o enfermedades neurológicas que limitan gravemente su capacidad para colaborar.
No poder explicar el dolor no significa que el dolor no exista. Es algo que angustia a los familiares y a los pacientes.
Tampoco rechazar el cepillado o apartar al profesional durante una exploración significa que debamos renunciar automáticamente al tratamiento. Pero sedar o anestesiar a un paciente vulnerable tampoco puede convertirse en una decisión rutinaria.
Existen guías clínicas que han dedicado esfuerzo y tiempo en solventar estas dudas y en darnos un poco de luz y sobre todo intentar protocolizar estos casos tan complejos.
Un caso pericial en el que he intervenido me llevó a realizar una revisión exhaustiva de la bibliografía y de las principales guías clínicas sobre la odontología especial. No puedo ni debo compartir los datos del caso, pero sí las preguntas que plantea y las conclusiones generales que pueden resultar útiles para otras familias.
La primera conclusión es sencilla: no todos estos pacientes necesitan sedación
Antes deben intentarse, cuando sean posibles y seguros, medidas de adaptación, comunicación, acompañamiento, anestesia local y tratamientos poco invasivos. La literatura muestra que estas estrategias pueden reducir el rechazo a los cuidados en algunas personas con demencia, pero también reconoce que no siempre consiguen eliminarlo.
Cuando existe una enfermedad dental relevante y el paciente no permite una exploración o un tratamiento convencional, la sedación o la anestesia general pueden convertirse en opciones razonables.
El objetivo no es “dormir al paciente para limpiarle la boca”. El objetivo es poder diagnosticar y tratar caries avanzadas, enfermedad periodontal, dientes fracturados, raíces, infecciones localizadas o posibles causas de dolor que, de otro modo, permanecerían sin tratamiento.
¿Existen Riesgos?
Sí. La sedación y la anestesia general nunca están completamente exentas de riesgo.
Ese riesgo puede ser mayor en pacientes de edad avanzada, frágiles o con enfermedades cardiacas, respiratorias, neurológicas o alteraciones de la deglución. También deben valorarse la medicación habitual, la capacidad para alimentarse y beber después del procedimiento y la posibilidad real de administrar el tratamiento postoperatorio.
Pero existe otra parte del problema que no debemos olvidar: no tratar también puede tener consecuencias y estas a veces son muy graves.
Mantener una boca con dolor, infección o piezas dentales sin posibilidad de conservación puede empeorar la alimentación, el descanso, la conducta y el bienestar de una persona que quizá no sea capaz de expresar lo que está sintiendo.
¿Qué beneficios puede aportar?
En pacientes bien seleccionados, estas técnicas permiten realizar una exploración completa y tratar en una misma sesión los problemas dentales verdaderamente importantes, evitando intentos repetidos que pueden generar miedo, agitación o sufrimiento.
Esto no significa que deban extraerse indiscriminadamente todos los dientes deteriorados. Cada pieza debe valorarse según su pronóstico, su utilidad funcional y la posibilidad real de conservarla y mantenerla después.
El objetivo razonable no siempre es conseguir una “boca perfecta”, sino dejar una situación oral sin focos dolorosos o infecciosos activos y que pueda mantenerse con los cuidados disponibles.
¿Se hace de manera habitual?
Es una práctica reconocida dentro de la odontología especial y hospitalaria, pero no debe indicarse automáticamente por el simple hecho de que una persona tenga Alzheimer, Parkinson o cualquier otro diagnóstico neurológico.
La enfermedad de Parkinson, por ejemplo, no es sinónimo de demencia. La indicación dependerá de cómo afecten el temblor, la rigidez, los movimientos involuntarios, el deterioro cognitivo o la capacidad de permanecer inmóvil al tratamiento concreto que se necesita realizar.
¿Es necesario acudir a un Hospital?
Una sedación mínima o moderada no siempre exige un hospital convencional. Sin embargo, la sedación profunda o la anestesia general en pacientes médicamente complejos requieren un entorno con anestesista, monitorización, recuperación postanestésica y capacidad para responder ante una complicación.
En personas mayores, frágiles o con varias enfermedades asociadas, el entorno hospitalario suele ser el más adecuado.
La guía clínica de la British Society for Disability and Oral Health insiste en que la decisión debe ser integral, individualizada y centrada en la persona. También reconoce una limitación importante: existen pocos estudios de alta calidad y muchas recomendaciones se apoyan en consenso experto.
Por eso, la respuesta más honesta no es “siempre” ni “nunca”.
La sedación y la anestesia general pueden abrir la puerta a un tratamiento necesario, aliviar posibles fuentes de dolor y controlar enfermedad oral que no puede tratarse de otra manera. Pero no sustituyen la higiene diaria, el seguimiento ni el trabajo de los familiares y cuidadores.
El verdadero error sería sedar por sistema o dejar de tratar por miedo.
La decisión correcta surge de valorar, en cada persona, qué enfermedad existe, qué tratamiento necesita, qué alternativas son realmente posibles y si el beneficio esperado compensa los riesgos.
Autor:
Dr. Guillermo Schoendorff Rodríguez, Cirujano Maxilofacial y Oral desde el año 2002
Título:
¿Qué ocurre cuando un paciente tiene dolor dental, pero no puede explicarlo, ni permite que le examinen?
Tipo de Artículo:
Análisis basado en experiencias profesionales del Dr. Guillermo Schoendorff con numerosos pacientes en periciales.
Fecha de Publicación y Revisiones:
7 de setiembre de 2026.
Resumen:
Las personas con demencia o enfermedades neurológicas pueden sufrir dolor dental aunque no puedan comunicarlo ni colaborar en una exploración. Antes de recurrir a la sedación, deben intentarse alternativas de adaptación, acompañamiento y tratamientos poco invasivos, cuando sean posibles y seguros. La sedación o la anestesia general pueden facilitar tratamientos necesarios, pero requieren valorar sus riesgos frente a las consecuencias de no tratar. No siempre es necesario un hospital, aunque suele ser el entorno más adecuado para pacientes frágiles o médicamente complejos. La decisión debe individualizarse para aliviar el dolor, controlar las infecciones y mejorar el bienestar, manteniendo la higiene y el seguimiento posteriores.
Bibliografía principal:
Geddis-Regan AR, et al. The use of general anaesthesia in special care dentistry: a clinical guideline from the British Society for Disability and Oral Health. Spec Care Dentist. 2022;42(Suppl 1):3-32. doi:10.1111/scd.12652.
Volkert D, et al. ESPEN guideline on nutrition and hydration in dementia—update 2024. Clin Nutr. 2024;43(6):1599-1626. doi:10.1016/j.clnu.2024.04.039.
Backhouse T, et al. Strategies and interventions to reduce or manage refusals in personal care in dementia: a systematic review. Int J Nurs Stud. 2020;109:103640. doi:10.1016/j.ijnurstu.2020.103640.
Avances de Bibliografía Seleccionada:
| Referencia | Qué respalda y qué límites tiene |
|---|---|
| Geddis-Regan et al., 2022 — British Society for Disability and Oral Health | Es la fuente principal: respalda la valoración individual, la consideración de alternativas y la planificación del tratamiento bajo anestesia general. Su revisión excluye los estudios centrados exclusivamente en sedación, por lo que no basta para justificar todos los niveles de esta técnica. Consultar guía. |
| Volkert et al., 2024 — ESPEN | Respalda la importancia de los cuidados orales dentro de la atención nutricional y de hidratación en personas con demencia. No es una guía de sedación ni demuestra por sí sola sus beneficios. Consultar referencia. |
| Backhouse et al., 2020 | Respalda que algunas intervenciones no farmacológicas pueden reducir el rechazo a los cuidados, sin eliminarlo necesariamente. Su alcance es general: solo dos de los treinta estudios incluidos se centraban en cuidados de la boca. Consultar revisión. |
Palabras Clave:
#CirugíaMaxilofacial #OdontologíaEspecial #Demencia #SaludOral #SeguridadDelPaciente
Fotografía: ChatGPT
Contacto con Dr Guillermo Schoendorff Madrid:
Su valoración experiencia con Dr Guillermo Schoendorff


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