Madrid, 24 de noviembre de 2025.- La salud oral no solo afecta la boca, los dientes o las encías; está estrechamente relacionada con la salud general del organismo. Numerosos estudios han demostrado que las infecciones y enfermedades en la cavidad oral pueden influir en el desarrollo o la evolución de enfermedades sistémicas, y conocer esta relación es fundamental para prevenir complicaciones y mantener un bienestar integral. Muchas personas no son conscientes de que problemas aparentemente simples, como la gingivitis o la periodontitis, pueden tener repercusiones más allá de la boca, afectando órganos y sistemas importantes.
La periodontitis, una infección crónica de las encías que provoca inflamación y pérdida de soporte óseo dental, se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las bacterias presentes en la boca pueden acceder al torrente sanguíneo a través de encías dañadas, favoreciendo la formación de placas en las arterias y aumentando la probabilidad de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares. Este vínculo no significa que todas las personas con problemas de encías desarrollen enfermedades del corazón, pero sí evidencia que una boca sana contribuye a mantener un sistema cardiovascular más saludable.
La salud oral también está relacionada con la diabetes. Las personas con diabetes presentan mayor susceptibilidad a infecciones bucales y, a su vez, la inflamación crónica de las encías puede dificultar el control de los niveles de glucosa en sangre. Esta relación bidireccional implica que cuidar la boca no solo previene pérdida dental, sino que ayuda a mantener un mejor equilibrio metabólico. Del mismo modo, enfermedades respiratorias, como la neumonía o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pueden agravarse por la inhalación de bacterias presentes en la cavidad oral, especialmente en pacientes con problemas dentales o encías inflamadas.
Además, algunos estudios han mostrado que la salud oral puede influir en el riesgo de complicaciones en el embarazo, como partos prematuros o bebés con bajo peso. La presencia de infecciones bucales crónicas genera un estado inflamatorio que puede afectar al desarrollo del feto. Por ello, mantener una higiene oral rigurosa y realizar revisiones periódicas es esencial durante la gestación.
Los vínculos entre boca y cuerpo también se extienden a enfermedades sistémicas como la artritis reumatoide, ciertas afecciones digestivas y algunas enfermedades neurodegenerativas. Aunque los mecanismos aún se investigan, se sabe que la inflamación crónica y la respuesta inmunitaria frente a bacterias orales pueden contribuir al desarrollo o agravamiento de estas patologías.
La salud oral no es un aspecto aislado, sino un componente integral del bienestar general. Cepillarse correctamente los dientes, utilizar hilo dental, acudir al dentista y al cirujano maxilofacial de forma regular, así como tratar problemas tempranos, no solo protege la boca, sino que contribuye a prevenir enfermedades sistémicas que pueden comprometer la calidad de vida. Entender esta relación ayuda a los pacientes a adoptar hábitos más saludables, reconocer la importancia de la prevención y buscar atención profesional ante cualquier signo de alarma en la cavidad oral.

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